Después de tantas y largas discusiones con la administración
norteamericana, la cámara consiguió girar y tomar la ansiada «foto de familia».
La imagen aparecía en las pantallas de los ordenadores, pero no se distinguía
bien, por lo que fue necesario ampliarla.
Ahí estaba, era muy pequeña, del tamaño de un pixel. Con gran emoción,
la miraba el famoso astrónomo y divulgador científico Carl Sagan.
—¿Ves? ¡Ahí está! ¡Es increíble que el planeta donde vivimos sea tan
pequeño comparado con la inmensidad del espacio! —exclamó en voz alta y con
gran emoción.
La imagen ya no se podía ampliar más. Era como una mota de polvo, sin detalles, que apenas
vislumbraba un color azul pálido, perdido en la inmensidad del vasto vacío negro
del espacio cósmico.

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